Habitual de las corridas de rejones,se prodiga muy poco a pie, algo que podrían solucionar alguno de los toreros que van a tentar y que salen muy satisfechos del juego de las becerras.
Agradecer a Kiko Terrón su amabilidad y el buen rato que pasamos.





























La sorpresa surgió al ver estos dos animales, el primero ligeramente calcetero. El segundo todo un capricho genético que recuerda los galaches, o los nuñez de alcurrucen. Tiene su explicación en el refresco que hizo Carlos Urquijo con un semental de Villamarta, y que aclara el porque aparecen estos accidentes en las capas.


En La Castilleja salen con muchos accidentales blancos, incluso algún ensabanado, y yo tuve el gusto de dar unos muletazos en un tentadero en la ganadería de la Viuda de Francisco Amian, murubes puros, a una becerra calcetera y coletera.
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